El Corazón de Jesús en América Latina se encarna en la realidad sufriente y esperanzadora de nuestros pueblos. Lejos de ser una devoción abstracta, representa el amor divino que late junto al clamor de los pobres, transformando el dolor, la injusticia y la vulnerabilidad en una fuerza histórica de liberación, solidaridad y ternura.
El Dios que sufre con su pueblo
En una región marcada por la desigualdad, la violencia y la pobreza, el Corazón de Jesús es contemplado como un corazón humano y sufriente. Enraizarse en esta realidad significa reconocer a un Dios que no es ajeno al dolor latinoamericano, sino que está íntimamente unido al sufrimiento de los excluidos, abrazando sus luchas y consolando sus heridas.
