La comunidad y el misterio de la Santísima Trinidad (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) es, en la teología cristiana, el modelo perfecto y la fuente de ese amor desinteresado.
En la tradición católica, este darse y entregarse se entiende de tres maneras principales:
Donación mutua: Las tres personas se entregan un amor infinito y eterno sin retener nada para sí mismas:
Creación y Salvación: El Padre crea por amor, el Hijo se entrega encarnándose y donando su vida por amor al Proyecto de su Padre y la humanidad.
El Espíritu Santo guía y sostiene a la Iglesia.Modelo para la humanidad: Nos invita a vivir en comunidad, reflejando ese mismo amor, solidaridad y entrega hacia el prójimo.
