En este día especial, en que celebramos la fiesta de nuestro padre fundador, San Antonio María Claret, y renovamos nuestro compromiso con la misión claretiana, queremos enviarles un abrazo lleno de gratitud y de esperanza.
Recordamos hoy aquel lema que encendió el corazón de Claret: “Mi espíritu es para todo el mundo”. Esa misma chispa es la que hoy habita en cada uno de ustedes. Cada pastoral —con su carisma propio, su entrega silenciosa, su servicio a los jóvenes, a las familias, a los enfermos, a los más necesitados y a la comunidad— es un reflejo vivo de un Evangelio que sale al encuentro.
La misión no es una tarea solitaria; es una misión compartida en la que todos formamos una gran familia global. Gracias por poner el corazón, el tiempo y los talentos al servicio del Reino, haciendo vida las palabras de nuestro fundador: “Que te conozca y te haga conocer; que te ame y te haga amar; que te sirva y te haga servir”.
Que San Antonio María Claret y el Corazón Inmaculado de María nos sigan sosteniendo, dándonos la audacia para discernir lo más urgente, oportuno y eficaz en nuestro entorno.
Desde el equipo de Rebiclar les decimos:
¡Feliz día de San Claret y gracias por hacer de la misión un camino abierto y sin fronteras!
